NUEVA YORK.- Rusia y China utilizaron nuevamente ayer su derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, para bloquear una resolución presentada por países occidentales que pretendía sancionar al régimen de Siria. La decisión fue fuertemente criticada por Europa y Estados Unidos, ya que es la tercera vez en nueve meses que traban un pronunciamiento.
Entre los 15 miembros de este selecto grupo, la resolución (impulsada por Francia, Estados Unidos, Alemania, Portugal y Reino Unido) recibió 11 votos a favor, dos en contra y dos abstenciones (Pakistán y Sudáfrica).
Moscú se defendió de las críticas, y sostuvo que la resolución rechazada "abría la vía para presionar con sanciones y, más adelante, para un involucramiento militar externo en los asuntos internos" sirios, denunció el embajador Vitaly Churkin. "La votación nunca debería haberse celebrado", agregó. Embajadores occidentales afirmaron que el texto propuesto sólo amenazaba a Damasco con sanciones económicos y no con el uso de la fuerza militar, pero su texto pedía la aplicación del Capítulo 7 de la Carta de las Naciones Unidas (autoriza las intervenciones armadas), y exigía un "cambio de régimen" en Damasco.
Inmediatamente después, la Casa Blanca consideró que la misión del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, "no puede continuar". Por lo mismo, deberían dejar el país árabe los 300 observadores internacionales desplegados sobre el territorio, ya que su mandato concluye hoy. Moscú propuso que esa labor se prolongue sin compromisos por tres meses, sin éxito alguno.
El propio Annan reconoció estar "decepcionado de que en este punto crítico, el Consejo de Seguridad de la ONU no pueda unirse y adoptar una acción concertada", según difundió su portavoz, Ahmad Fawzi. El vocero del Gobierno estadounidense, Jay Carney, calificó de "altamente lamentable decisión" la adoptada por rusos y chinos.
La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, aseguró que el Consejo "fracasó totalmente". "Intensificaremos nuestro trabajo con un amplio grupo de socios fuera del Consejo de Seguridad para presionar más al régimen de (el presidente Bashar) Al Assad y ayudar a quienes lo necesitan", anunció.
"Está claro que sólo le quieren dar más tiempo para aplastar a la oposición. Para Moscú y Pekín, parece que seguimos siendo muy duros con los dictadores sanguinarios", aseguró el representante francés, Gérard Araud.
Su par británico, Mark Lyall Grany, dijo que estaba "consternado por el veto", y acusó a Rusia y a China de "poner sus intereses nacionales por delante de las vidas de millones de personas", y de "proteger a un régimen brutal". "Los días de Al Assad están contados", vaticinó su homólogo alemán, Peter Wittig.
El rey Juan Carlos de España, de visita en Moscú, le pidió a Vladimir Putin, una unión que "ponga fin al drama que se vive en Siria". (AFP-DPA-Télam-Reuters)